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Rural

Rural en el gazetteer es un valor en el campo “categoría” para unidades de producción agrícola (y posiblemente minera), así como algunas formas de territorios rurales sin nucleos de población.

  • Hacienda: Cada propiedad agrícola extensiva que así se señala en un documento. La localización debe estar o en la mansión central o el centro geográfico.
  • Estancia: Cada propiedad agrícola extensiva que así se señala en un documento. Suelen ser propiedades para la cría de ganados. La localización debe estar o en la mansión central o el centro geográfico.
  • Rancho: Unidad agrícola menor con carácter de oikos (hogar); incluye conucos novogrenadinos.
  • Hato: Cada unidad/centro agrícola que así se señala en un documento. La localización debe estar o en la mansión central o el centro geográfico.
  • Corral: Cada unidad/centro agrícola que así se señala en un documento. La localización debe estar o en la mansión central o el centro geográfico.
  • Pago: Area rural con población dispersa, sin núcleo poblacional, que así se señala en un documento.

Haciendas y estancias

La hacienda fue la institución agrícola colonial por excelencia. Comunmente se la define como “una propiedad agrícola operada por un terrateniente, quien dirige una fuerza de trabajo subordinado organizada para aprovisionar a un mercado reducido, con la ayuda de un pequeño capital”.1) Demográficamente, las haciendas más importantes podían tener una población de varios centenares de personas en ranchos y sitios dentro de su area, aunque raras veces sobrepasaban los 200 habitantes. Las haciendas suelen diferenciarse según el producto más importante: “hacienda de ganado mayor”; “hacienda de azúcar”, “hacienda de labor (=maíz)”, etc. En realidad, la hacienda como unidad productiva no se limitó al ámbito agrícola. Había también haciendas de molino, trapiche, etc. De su producto dependía también

La diferenciación de la hacienda con otras unidades productivas es muchas veces ambigua. La estancia y la “hacienda de ganado mayor/ganado menor/ovejas” puesen ser esencialmente lo mismo. El término de estancia se emplea más en el Virreinato de La Plata y en Chile, mientras que en Nueva España comunmente este tipo se subsume en las “haciendas”, y la estancia sobrevive sobre todo como unidad de medida de area.2) Así, la hacienda hace más énfasis en la unidad productiva económica, la estancia tiene más vínculo conceptual con la tierra misma, pero dependía del discurso cual término se impuso para caracterizar muy similares feonómenos.

Haciendas, encomiendas y repartimientos

Una de las preguntas más importantes en la construcción de la base de datos fue cómo tratar a las encomiendas. En los siglos XVI y XVII, las encomiendas eran elemento clave en la organización de la mano de obra indígena y por esto eran importantes para la estructuración e identidad espacial y poblacional, a pesar del hecho de que la encomienda no era un título de tierra propiamente dicho. En todo caso, la hacienda tenía silueta más clara como unidad productiva con una casa central, mientras que la coherencia y el perfil concreto de una encomienda podía ser mayor o menor, desde casi-haciendas hasta referirse simplemente a un grupo de indígenas tributarios que podían vivir de forma concentrada o más dispersa. A través del control de la mano de obra, las encomiendas que tenían más caracter empresarial uego se convertirían en haciendas.3)
Mientras que la hacienda como expresión de la tenencia de tierra española) era la antitesis del pueblo de indios, la encomienda se vincula con ambos.

Para el siglo XVIII las encomiendas en muchas zonas ya no existían habían perdido su importancia: Dónde subsistía la encomienda, ya se asociaba con un pueblo de indios (donde dominó la encomienda tributaria) o una hacienda donde trabajaba/vivía la población encomendada (donde todavía dominaba el elemento de organización de mano de obra). La encomienda dejó de ser en muchos casos el elemento definitorio para el lugar, como en realidad corresponde más con el concepto original. Por esta causa, no tenemos las encomiendas como categoría propia, sino que tratamos de identificar pueblos o haciendas correspondientes.

Haciendas y ranchos

Ni la distinción entre hacienda y rancho según extensión o peso demográfico o estructura interna es muy clara. Hemos encontrado también simples ranchos (cf. abajo) con más de 100 habitantes registrados en padrones de población. Revisando padrones y censos novohispanos, se evidencia que la designación de una unidad agrícola podía oscilar entre hacienda y rancho frecuentemente – dependiendo de cómo se entendía el término de rancho, que puede ser una estructura muy parecida a la hacienda pero también casa individual. Caso extremo en los padrones de Guadalajara de 1790 4) es el de la jurisdicción de Tepactitlán (de 10478 habitantes) que registra 3 haciendas y 1379 ranchos dependientes, seguido por La Barca (18/138), mientras que en la mayoría de las jurisdicciones se registra un número mínimo de tal categoría, muchas veces menor que el número de haciendas (p.e. Hostotipaquillo 6/3).

Es decir que lo que constituye un rancho no tenía una definición única: Podía ser elemento minúsculo dentro de latifundios de hacienda, o unidades similares a haciendas, solo más pequeñas, o tal vez podemos diferenciar en casos entre el rancho que se trabaja esencialmente por los miembros de una familia (en definición extensa) o con foco en la autqrquía del hogar (=oikos) versus la hacienda, con mano de obra ajena y orientación al mercado local y regional.

Careciendo de otros criterios, subsumamos todo tipo de unidades agrícolas más reducidas al hogar y la autosuficiencia dentro de esta subcategoría.

Hatos y corrales

Como en los otros casos ya referidos, el hato está lejos de tener un perfil homogéneo. En Venezuela y los llanos neogrenadinos, el hato puede ser esencialmente lo que la “hacienda de ganado” o la “estancia” son en Nueva España o Rio de la Plata, respectivamente: un latifundio orientado a la cría de ganado cuyo dueño suele vivir en la ciudad, representado por un mayordomo en la unidad económica concreta. 5). También se evidencian similares procesos de expansión de hatos en detrimento de la tenencia de tierra indígena 6).

En Cuba, hato y corral no se definen tanto a través de su identidad como unidad económica de variada extensión, sino que se trata de mercedes de tierra circulares, exactamente definidas espacialmente por agrimensura: un radio de dos leguas para los hatos de ganado mayor; un radio de una legua para los corrales de ganado menor. Hatos y corrales, en el principio, solían corresponder a una hacienda, pero con el tiempo muchos hatos y corrales en realidad ya consistían de varias unidades económicas independientes. En el siglo XVIII, había un proceso de abolición de corrales y hatos, fundándose en sus tierras ingenios (de azúcar) o “estancias” menores.7) Sobrevivían, sin embargo, como unidades territoriales rurales, independientemente de la propiedad de tierra.

Bibliografía

  • James Lockhart, “Encomienda and hacienda. The Evolution of the Great Estate in the Spanish Indies”. En: Hispanic American Historical Review 49, 3 (1963).
  • Erick R. Wolf/Sydney W. Mintz, “Haciendas y plantaciones en Mesoamérica y las Antillas”: E. Florescano (ed.), Haciendas, latifundios y plantaciones en América Latina (México, D.F. 1979).
  • François Chevalier, Land and Society in Colonial Mexico: The Great Hacienda (2nd ed., Berkeley 1982).
  • Jane Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los llanos de Colombia, 1531-1831 (Bogotá 1994).
  • Adelina Rodríguez Mirabal, “El regimen de tenencia de la tierra en los llanos venezolanos”. En: Memorias del Simposio Desarrollos Recientes en la Historia de los Llanos del Orinoco, Colombia y Venezuela, ; 47 Congreso Internacional de Americanistas, 1991 (en línea [2016-04-16]: http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/historia/cafecaba/cafecaba8.htm ).
  • Mercedes García Rodríguez, “La hacienda del occidente de Cuba en el tránsito a una economía comercial, 1600-1792”. En: Tebeto: Anuario del Archivo Histórico Insular de Fuerteventura 5, 1 (1992), p. 217-228.
1)
Wolf/Mitz 1979, p. 493-591.
2)
Chevalier 1982, p. 264
3)
Lockhart 1963
4)
AGI,Guadalajara,250
5)
Rausch 1994, p.420
6)
Rodríguez 1991
7)
García 1992, p. 225.
hgis/rural.txt · Last modified: 2016/04/18 20:01 by werner